lunes, marzo 17, 2008

Rasl

Desde que el pasado verano, durante el Salón del comic de la Coruña, viera una preview de este tebeo, presentado por el propio autor, las ganas de tenerlo en mis manos y leerlo fueron creciendo según pasaban los meses. Una vez leído, sólo confirmar que las expectativas eran fundadas y que la espera mereció la pena. También confirmar, que los que sufrimos con Bone, volveremos a sufrir con Rasl.

El tebeo se lee en un suspiro. Está claro que después de más de 1000 páginas de Bone, Jeff Smith sabe como contar una historia. En las 32 páginas del primer número de Rasl, consigue engancharnos de tal manera que desearíamos tener otras 1000 páginas más para seguir leyendo. El problema es que el ritmo de publicación previsto es de 4 números al año (con suerte) Por lo que como dije antes, toca sufrir.

Para todo aquel que esté esperando otro Bone, una advertencia. Rasl no tiene nada que ver con los primos y sus aventuras. La mejor forma de afrontar el siguiente proyecto tras Bone (trabajos de encargo al margen) es la opción que adopta Smith. Simplemente romper con todo lo anterior y tirar por la tangente.
Nuestro protagonista es un ladrón de "guante blanco", que utiliza su habilidad de desplazarse en el espacio-tiempo para dar sus golpes. Habilidad que por otro lado le produce un gran desgaste físico y mental. Después de realizar un "encargo", da el consiguiente salto para entregar la mercancia, un cuadro de Picasso robado, a su cliente. Todo se complica cuando se da cuenta de que no está en la realidad que debería y que algo ha salido mal.

Por supuesto, esto es lo que el señor Smith nos va a explicar en los siguientes números, y esto mismo es lo que nos va a llevar por el camino de la amargura. Yo, pese a la experiencia anterior, seguiré picando número a número, pero visto lo visto ya os puedo asegurar que este va a ser un tebeo que se va a disfrutar al 100% en su versión recopilatoria, con la historia totalmente acabada y dosificando la lectura con el ritmo que cada uno se quiera autoimponer.

Eso sí, de lo que no hay duda es que los escasos 8 minutos que tardé en leer este primer número, fueron unos minutos llenos de ritmo narrativo, sólo al alcance de los grandes maestros. Habrá que dar tiempo al tiempo, pero todo apunta a que estamos ante el nacimiento de otro clásico.

Por ahora, sólo disponible en pitinglis.

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